¡Ah, Fausto, / Ahora solo te queda una escasa hora de vida, / Y luego habrás de ser condenado para siempre!
- Fuente
- Doctor Faustus, c. 1592, printed 1604
- Escrita
- c. 1592
Sobre esta cita
Fausto pronuncia estos versos en su último soliloquio, cuando el reloj da las once en la última noche de su pacto con el diablo. A continuación ruega a los cielos que se “detengan” para que nunca llegue la medianoche.